Ad Absurdum
Escena: Lunes por la mañana en la oficina del Pastor Luyo Vichares. Es una oficina escasamente amueblada: al centro de la habitación un escritorio con papeles y biblias apiladas. En la pared del fondo hay un librero con cuatro gruesos libros, una foto del pastor con peinado al estilo de la decada de los 70 y un reloj de pared.
Cuando se abre el telón entra el Pastor Luyo, vestido con un pantalón de mezclilla deslavada y una camisa formal a rayas. Trae un portafolio que deja caer pesadamente sobre el escritorio para después sentarse en su silla a mirar detenidamente con un gesto intelectual, los papeles frente a el.
De repente, y sin avisar entra Rubén Rodriguez por la puerta. Viene caminando apurado, se le nota agitado y casi se tropieza al entrar.
Rubén: Pastor, pastor, me urge hablar con usted.
Pastor: Rubén, Rubén, Rubén -- ¿Ahora qué hiciste? ¿Con quién? ¿Cuando es que va a nacer?
Rubén: No, Pastor, nada de eso. Mire, es que tengo una emergencia, pero de otro tipo. Es una emergencia doctrinal.
El pastor, súbitamente interesado, entrecierra los ojos como si quisiera enfocar mejor a Rubén, se acomoda los lentes con los dedos indice y medio a la vez que, apoyando los codos sobre la mesa, se inclina hacia el frente.
Pastor: ¿Emergencia Doctrinal? Ok. Platícame más.
Rubén: Bueno, primero que nada déjeme decirle que su predicación de ayer me fue de gran bendición, es como si una venda se me hubiera caído de los ojos ( Hace la mímica de una venda que cae de sus ojos y luego pausa un par de segundos mirando al techo). Dios, que equivocado había estado todo este tiempo. Fue cuando nos habló de la soberanía absoluta de Dios, de mi total deprivación, de la elección inconvencional y de la gracia insostenible, luego…
Pastor (interrumpiendo): Espera, creo que lo que quieres decir es total depravación, elección incondicional y gracia irresistible.
Rubén: Eso merito. Luego habló de como en las iglesias se está colando el humanismo, el antropomorfismo y el pejelagartismo…
Pastor (interrumpiendo, con un gesto impaciente): antropocentrismo y pelagianis… ¡ah! olvidalo.
Rubén: Si, bueno. O sea, de como estos pelafustanes humanistas osan decir que el hombre tiene libre albedrío — cosa que ni es bíblica – que puede elegir o rechazar a Dios y… (traga saliva) que Dios aunque quiera no puede salvar a quien lo rechace. ¿Sabe pastor? tengo un amigo que canta una canción que dice: "He decidido seguir a Cristo, no vuelvo atras, no vuelvo atras" y cada que la canta siento que le va a caer un rayo y hasta me puede tocar.
Pastor: Ok Ruben. Me gusta tu celo por la verdadera, única y sana doctrina y admiro tu desprecio por las herejías humanistas y neoliberales. Pero ya al grano, ¿Cual es la emergencia doctrinal que te trae acá a estas horas y tan agitado
Rubén: Ay pastor, es tan terrible que me cuesta decirlo. Mire, me sentía tan espiritual ayer por la tarde que en vez de ir a comer con los jovenes me lancé a mi casa a leer mi biblia y… ¿Sabe qué? (solloza y hace una pausa mientras mira al suelo) …descubrí horrorizado que mi biblia es una biblia humanista.
Pastor: ¡Uy!
Rubén: ¡Ya sé! Y se ve tan inofensiva. Mirela (saca un libro negro, forrado de piel sintetica negra, con el canto rojo y unas letras doradas que se leen "Santa Biblia". La muestra por delante y por detras). Pero las cosas que dice, pastor, son terribles. Tantos y tantos versiculos que no se apegan a su interpretación de Romanos 8. Mire por ejemplo éste que --¡ay que pena!-- cuando estaba en el error, era uno de mis versículos favoritos. Dice: "He aquí yo estoy a la puerta y llamo, si…"
Pastor: (Interrumpiendo, visiblemente agitado, con la cara enrojecida y sacudiendo las manos) ¡No! Ni lo digas. No. No y No. ¿Es Dios hablando? Que blasfemia tan grande. Por qué iba Dios a llamar a la puerta, no hay puertas para Dios, si Dios quiere entrar, entra y ya. No tiene por qué esperar a que alguien se le pegue la gana de abrir la mugrosa puerta (Hace una pausa para recobrar la compostura mientras inhala y exhala muy lentamente) Mira, tengo anotaciones en mi biblia para estos casos, las partes que no me gustan las reescribo para que se apeguen a la santa y verdadera doctrina. Puedo compartirte algunas si quieres.
Rubén: Orale. Eso suena muy bien. ¿Que dicen sus anotaciones sobre este verso Pastor?
Pastor: (tomando su biblia del escritorio, busca una página casi al final) Fíjate bien Rubencito. "He aqui yo estoy a la puerta y abro la puerta y me meto, luego voy a la cocina y hago un sandwich para los dos. Si ves que ya estoy adentro y te convido un sandwich, felicidades, eres de los predestinados. Si no, pos no."
Rubén: Uy Pastor, que bendicionzototota. Cuanta razón tiene, porque por qué iba a esperar Jesús a que el hombre tomara la decisión de abrirle. Ese "si" condicional en mi biblia… argh… ahora lo leo y me siento sucio. En fin. ¿Que más tiene por ahí?
Pastor: (Hojeando su biblia) Dejame ver, dejame ver… ah mira aquí. Es una pequeña frasesita, pero antes de que la arreglara era asquerosamente pelagianista porque Jesús no pudo haberle preguntado a Bartimeo "¿Qué quieres que te haga?" ¿Estas de acuerdo? Eso es rídiculo porque Bartimeo no tiene voluntad para elegir, y Jesús sabía lo que Bartimeo quería porque el le había predestinado para que quisiera lo que quería. Pero aquí al margen ya está corregido ¿Lo ves? dice "¿Que quiero que quieras que te haga?"
Rubén: ¡Súper! Enséñeme otro ejemplo pastor, andele, porfis, porfis.
Pastor: Mmhh, bueno, pero que conste que luego cuando saque mi edición de la biblia vas a tener que comprarla. Ok. ¿Que dice tu biblia en Lucas 10:42?
Rubén: (Busca desesperadamente la cita, cuando la encuentra la lee y hace un gesto de asco) Ay Pastor. ¿Lucas ha de haber sido Arminianista verdad? ¿Cómo está esto de que "María ha escogido la buena parte…"?
Pastor: Ya se Rubén. Pero aquí esta la versión correcta y apegada lo que te he enseñado sobre Romanos 9. "A María la he elegido para que escoja la buena parte. A tí Marta, te elegí para limpiar"
Rubén: Ge-nial. Gracias pastor. ¿Y que me dice de la parabola del hijo pródigo? Esa era de mis partes más favoritas de la biblia, pero ahora ya no. Digo, si creyesemos que ésta es una ilustración apegada sobre el misterio de la salvación las implicaciones son gachas gachísimas.
El pastor escucha atentamente, con un gesto triste pero resignado, asintiendo con la cabeza mientras golpea el escritorio con la palma de la mano. Rubén continúa.
Rubén: Porque si el padre del cuento representa a Dios, pastor, y si el hijo "pródigo" (esto lo dice haciendo comillas con los dedos de la mano) representa a un pecador esta es una blasfemia indignantísima. Lucas definitivamente tenía que ser arminiano o wesleyano o americanista para escribir estas cosas. El pecador nunca podría darse cuenta del hoyo en que está metido y decidir regresar a su padre. ¿Verdad pastor?
Pastor: ¡Claro! ¿Y que me dices del otro hijo? ¿Que se supone que representa? ¿Un hipotético ser humano que nunca pecó y por lo tanto nunca tuvo que ser redimido? ¡Tonterías! (se para en posición de firmes y, visiblemente emocionado habla como si repitiera de memoria) Depravación Total. Elección Incondicional. Expiación Ilimitada. Gracia Irresistible. Perseverancia de los Santos. Estos cinco puntos, Rubén, encierran toda la verdad y por tanto esta parábola es humanismo en su forma mas terrible. Graciás hijo por mencionarlo, tengo que hacer muchos cambios a este relato para que sea una analogía fiel de la teología santa y verdadera.
Rubén: ¡Wow! ¿Qué cambios Pastor?
Pastor: Dejame ver… uhm, mira pa empezar el Padre ya sabía que el hijo iba a pedirle la herencia porque nació pervertido, así que en cuanto nació lo mando a las vegas. Luego, unos años después, obviamente el hijo estaba tan drogado y tan perdido que ni se acordaba que tenía padre. Pero entonces cuando todo parece perdido --¡cha-chán!-- el padre llega, lo trepa a su suburban y se lo lleva de vuelta al rancho. El otro hijo estaba predestinado a ser a-bu-rri-do, asi que lo ignoramos. ¿Que te parece?
Ruben parece menos impresionado esta vez. Mira pensativo al pastor y parece que va a echarse a llorar. Aguantando los sollozos toma valor para hacerle una última pregunta.
Rubén: Es que tengo problemas con este otro verso pastor. Siempre me ha parecido una retrato de Jesus tan tierno y una escena tan amorosa pero a la vez tan triste. Eso me había parecido, pero ahora, con lo que le he aprendido, carece completamente de sentido.
El pastor regresa a su silla, cruza la pierna derecha sobre la rodilla izquierda a la vez que se echa para atrás en su silla reclinable. Su expresión es como de preocupación disimulada.
Pastor: A ver, a ver, a ver. Dime Rubén. ¿De que porción de tu biblia me hablas?
Rubén: Aquí. El subtítulo en mi biblia es "Lamento de Jesús Sobre Jerusalen", es mateo 26:37. Es Jesús mirando a Jerusalén diciéndole "¡Cuantas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de las alas y no quisiste!". Chale. ¿Como está eso pastor? ¿Jesús quería, pero no pudo? ¿Es que no le habían pasado a Jesús la lista de los predestinados? ¿Quería pero sin querer queriendo? ¡Ay Pastor! ¿No le parece la escena más triste?.
El pastor sonríe confiado, como si supiera que tiene la respuesta correcta a la pregunta. Se acerca con un gesto de complicidad a Rubén y lo siguiente lo dice en un tono condescendiente, en voz muy baja, como si hubiera alguien más ahí que pudiera desaprobar lo que va a decir.
Pastor: No te preocupes hijo, no saques las cosas de contexto. Obvio que el ya había predestinado a los hijos de Jerusalén para su achicharramiento. Pero mira, aca entre nos, todo esto del lamento fue un show para hacer sentir mal a los fariseos que eran unos sentimentaloides de lo peor.
El rostro de Rubén se ilumina con una enorme sonrisa y de un salto se incorpora de su silla.
Rubén: Caray pastor. Usted siempre tiene las respuestas correctas y exactas. Si viera como lo admiro. Espero con ansias que publique su versión de la biblia y, mientras tanto, le dejo este libro de propaganda humanista y pugilista.
Pastor: ¡Ja, ja! No te preocupes. Mientras, Rubencito, con leer mi blog es más que suficiente.
Ambos soríen y se dan un abrazo como íntimos amigos, como viejos cómplices.
El telón se cierra.
