Los 99

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Armando Sosa  //  I'm a web developer from México and I'm super cool. Please note that english is not my native tongue and I'm still learning :)

Jan 13 / 11:50pm

Cum hoc ergo propter hoc

Imaginen que me ven que llegó un domingo por la mañana, tan impecable y elegantemente vestido como siempre, pero con un visible collar de enormes cuentas rojas y amarillas que tiene una enorme piedra ambar y dos coloridas plumas de ave en el centro. Obviamente, a más de uno le surgiría la curiosidad y me preguntarían a que obedece el que luzca tan exótico accesorio.

– ¿Esto? ¡Ah si – les respondería yo, con mi característica sonrisa – es un amuleto que sirve para ahuyentar a los tigres. – ¿Un amuleto para ahuyentar tigres? Pero si aquí no hay tigres. – ¡Ajá! ¿No es sorprendente lo bien que funciona?

Este tipo de razonamiento, es lo que en lógica se le llama falacia o sofisma. Es un razonamiento erróneo en la manera en que está planteado, generalmente cuando se asegura que si dos eventos suceden al mismo tiempo, uno es la causa directa del otro.

En la situación de mi ejemplo, yo estaría pensando que “me puse mi amuleto contra tigres y no hay tigres cerca, por lo tanto mi amuleto funciona”, lo cual es una falacia porque no existen pruebas de que ambos eventos estén relacionados.

Cabe notar que el hecho de que un razonamiento sea una falacia no necesariamente implica que es una mentira o falsedad, simplemente que el razonamiento es erróneo, está mal construido desde un punto de vista retórico y debería ser revisado.

Cum hoc ergo propter hoc es una frase en latín que significa algo así como “juntamente con esto, por lo tanto causado por esto” y es la forma elegante con la que se denomina este tipo de falacias, la cual  es la raíz de todas las supersticiones.

Pero, asumiendo que ni usted no yo somos supersticiosos, podemos pensar en otra area donde las falacias pueden ser particularmente peligrosas: la religión.

En la Biblia podemos encontrar grandes ejemplos de personas que confundieron correlación con causalidad. Sansón, por ejemplo, creyó que tener el pelo largo era la causa de su poder, ignorando que era su voto de santidad y la promesa de Dios que hacía descender sobre el su Espíritu la fuente de su gran fuerza.

Otro ejemplo: Los pobres exorcistas ambulantes de Hechos 19:15 que creyeron que decir “Os conjuro en el nombre de Jesús” eran palabras mágicas que provocaban que los demonios salieran fuera. Si hubieran investigado más, se habrían dado cuenta de que esto era una falacia y no hubieran terminado desnudos y heridos.

En estos dos ejemplos, podemos ver que sí existe una correlación entre el cabello de Sansón y su fuerza y entre que Pablo invocara el nombre de Jesús y los demonios salieran. Pero en ambos casos, esta correlación no implica causa.

De hecho, en ambos casos la variable que los implicados no tomaron en cuenta fue la obra del Espíritu Santo.

Aun hoy y para nosotros, el no entender que correlación no implica causalidad puede tener efectos adversos en nuestra fe Cristiana. Si no estamos conscientes de ello al estudiar la Biblia (y me refiero a estudiarla toda, completamente, no solo nuestras partes favoritas) podemos caer en falacias que pueden confundirnos un poco o completamente desviarnos hacia falsas doctrinas.

Ejemplos clásicos de falacias que alguien ha sacado de la biblia:

  • “Jabéz oró de cierta manera y Dios lo bendijo, por lo tanto si yo oro igual Dios me va a bendecir”.
  • “Jesús le puso una mezcla de tierra y saliva a un ciego y éste pudo ver, por lo tanto, la saliva con tierra tiene propiedades curativas”
  • “David tuvo muchas mujeres y tenía un corazón conforme a Dios, por lo tanto si quiero tener un Corazón conforme al de Dios debo tener muchas mujeres”

De hecho, en los tiempos del nuevo testamento la iglesia ya tenía problemas con doctrinas obtenidas a partir de razonamientos erroneos. Gracias a Dios, los escritores del nuevo testamento se dedicaron a aclarar algunas de éstas. Al parecer, Pablo había escuchado de hermanos que habían llegado a esta conclusión: “Donde abunda el pecado sobreabunda la gracia, por lo tanto si perseveramos en el pecado la gracia va a sobreabundar”.

¿Cual fue La respuesta de Pablo? De ninguna manera.

Una falacia tambien puede ser aplicada en el sentido inverso, para realizar una descalificación. Por ejemplo:

  • “Tanto Jesús como Pablo permanecieron solteros y tuvieron un gran ministerio, por lo tanto si tu no eres soltero no hay forma que tengas un gran ministerio”
  • “Abraham, Isaac y Jacob eran muy ricos y Dios estaba con ellos, por lo tanto si tu eres pobre Dios no está contigo.”

* Explicaría con detalle por que los dos ejemplos anteriores son falacias, pero creo que este artículo ya de por sí se extendió bastante. Si no estás convencido, podemos aclararlo en los comentarios.

Hay otro razonamiento que ha venido a mi atención recientemente y que ha provocado un acalorado debate que me parece completamente innecesario y que podría resultar en muchas personas heridas.

Ésta se basa en algunos pasajes del libro de Hechos, donde se habla de un derramamiento (o bautismo, u otros sinónimos) del Espíritu Santo en una persona o personas, a menudo seguida de un don espiritual: El hablar en lenguas.

De aquí se ha obtenido el siguiente razonamiento:

“En el libro de los Hechos, cuando el Espíritu se derramaba sobre una persona, ésta hablaba en lenguas, por lo tanto, una persona que habla en lenguas está llena del Espíritu Santo” y en sentido inverso “Una persona que no habla en lenguas no ha recibido el bautismo del Espíritu Santo”.

El sentido inverso es particularmente severo.

Este razonamiento es una falacia, puesto que implica una causalidad a partir de una correlación sin proporcionar pruebas concluyentes. Ahora, como aclaré antes, una falacia no es automáticamente una mentira, simplemente un argumento lógico que es inválido en sí mismo. El que sea probado como verdad o mentira deberá ser definido a partir de otras porciones de la Biblia. Es una bendición saber que la Biblia se interpreta a si misma.

El libro de Corintios es un libro muy interesante, el apostol Pablo se lo escribe a la iglesia en Corinto después de haber sido informado que en ésta había divisiones por diferencias doctrinales.

Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. (I Co. 1:10)

Si leemos cosa por cosa, todas las cosas que Pablo tiene que ir aclarando una por una, nos damos cuenta que aunque era una iglesia docta y espiritual (1:4-7) básicamente estaban entendiendo todo mal.

En el capítulo 11, versículo 17, podemos leer el comienzo una exhortación muy fuerte de parte de Pablo a la iglesia de Corinto quienes, según había escuchado Pablo, no se reunían para lo mejor, sino para lo peor. En primer lugar (11:18) les reclama que estaban tomando la Cena del Señor a la ligera, luego (a partir del capítulo 12) les hace una larga aclaración acerca de los dones espirituales y la forma en que éstos deben manifestarse en sus reuniones: decentemente y en orden.

Ahora, respecto al enunciado de arriba que dice que todos, absolutamente todos los que han sido bautizados por el Espíritu tienen que hablar en lenguas, que les escribe Pablo a los Corintios?

No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. (12:1)

Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. (v. 4-6)

Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. (v. 7-10)

Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. (v. 27-28)

¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aun más excelente. (v. 29 – 31)

Después de leer este pasaje me quedan claras algunas cosas:

  1. Dios ha dado a la iglesia, por medio de su Espíritu una gran diversidad de dones.
  2. El don de lenguas es un don Espiritual, tan deseable como todos.
  3. No todos sanan, no todos profetizan, no todos enseñan.
  4. No todos hablan en lenguas.

por lo tanto, creo que el razonamiento que indica que “aquel que no habla en lenguas no ha recibido el Espíritu Santo” basado en el orden de eventos de Hechos es una falacia, seguramente bien intencionada, pero falsa de acuerdo a la misma Biblia.

Seamos uno en Cristo, como un cuerpo unido, sano. No un cuerpo con disfunción motriz donde los miembros no pueden terminar de ponerse de acuerdo. Este es el tiempo en el que el hermano ojo le debe pedir disculpas al hermano nariz y el hermano pulgar necesita dejar de discutir con el hermano meñique.

Por cierto, para quien quiera uno, aun tengo amuletos espanta-tigres.

Dios les bendiga.