Esto se va a poner peor
Hoy es para mí un dia de luto. Hasta antes del día de hoy, Guadalajara mi amada ciudad, había sido prácticamente un oasis en medio de la tormenta de violencia que azota a mi país, México. Hoy la violencia nos ha alcanzado.
Me enteré —como me entero de casi todo en estos días — por medio de Twitter. Los tweets al respecto abarcan todo el espectro de las emociones, desde los cínicos y burlones hasta los que politizan todo y exigen que el gobernador haga algo. ¡Cómo si el gobernador de verdad pudiera hacer algo!
Pero siempre la reacción mas desconcertante de todas es la de algunos hermanos que dicen que la situación no se puede componer y que no se va a componer. ¿Por qué? Porque lo dice la Biblia.
Si bien es cierto que las Santas Escrituras anticipan que en los postreros tiempos la maldad aumentará y que escucharemos de guerras y de rumores de guerras pero que esto no es el fin, sino el princio del fin. Entonces… si no se puede hacer nada ¿que es lo que nos toca? ¿Nos encerramos en nuestros templos a escuchar himnos hasta que llegue el día del Señor?
¡No! Nuestro Dios es un Dios de misericordia que puede retrasar su juicio.
La actitud de estos Cristianos me recuerda a la actitud del Rey Saúl, que cuando fue informado por el profeta Samuel de que su reino le sería quitado no se arrepintió y pidió perdón a Dios, sino que se solo se preocupó por su propia reputación. O el caso del sacerdote Elí, que cuando el pequeño Samuel le comunicó el terrible juicio de Dios sobre el y su descendencia, este se limitó a decir: pos que Dios haga lo que se le antoje.
Qué contrastantes son estos ejemplos con los del Rey Ezequías que ante una profecía de muerte inminente, le rogó a Dios y le fueron concedidos otros quince años de vida. O el mismo rey David que no dejó de hacer oración y ayuno por su hijo de Betsabé entretanto que este estuvo con vida.
¿Qué hizo Abraham cuando Dios le confió que iba a destruir las ciudades de Sodoma y Gomorra a causa de su pecado? ¿Acaso dijo: Pos ya qué, bien merecido se lo tienen? Para nada. Abraham intercedió intensamente para que Dios tuviera misericordia de los justos en la ciudad. ¿Y que me dicen de Nínive? ¿Buscaron asientos de primera fila para ver de cerca cuando el fuego y el azufre les cayera encima? ¡No! Se arrepintieron, se humillaron y pidieron misericordia a Dios. Estamos hablando de la cultura mas sangrienta y violenta de aquel tiempos, una ciudad que sin duda merecía su destrucción total. Pero Dios tuvo misericordia y retrasó su juicio.
Un último ejemplo: el del Rey Josías que hizo en Israel una gran reforma que movió a Dios a misericordia —casi de último minuto — y retrasó su juicio de destrucción durante una generación (2 Reyes 22:16).
Así dijo Jehová: Voy a traer sobre este lugar, y sobre sus habitantes, todo el mal de que habla este libro que ha leído el rey de Judá,por cuanto me abandonaron a mí y quemaron incienso a dioses ajenos, provocando mi ira con toda la obra de sus manos. Mi ira se ha encendido contra este lugar, y no se apagará.
Pero al rey de Judá, que os ha enviado a consultar a Jehová, le diréis: «Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del libro y tu corazón se enterneció y te has humillado delante de Jehová al escuchar lo que yo he dicho contra este lugar y contra sus habitantes, que serán asolados y malditos, y por haberte rasgado los vestidos y haber llorado en mi presencia, también yo te he oído, dice Jehová.
Por tanto, haré que te reúnas con tus padres: serás llevado a tu sepulcro en paz y tus ojos no verán ninguno de los males que yo traigo sobre este lugar»
Asi que ¿Tu crees que estos son los postreros tiempos? ¿Tu crees que la hora del juicio ha llegado para México? ¿Estas a gusto y conforme? Lo que debes hacer, y lo que tengo que hacer yo, hermano, es doblar nuestras rodillas y humillarnos y pedirle a Dios que tenga misericordia y que retrase su juicio y que sane nuestra tierra.
Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.
Dios, sana a México. Sana a mi Guadalajara. Perdónanos Señor.
